miércoles, 21 de diciembre de 2016

Sopas Negras"Sancocho"

Sopas Negras "El Sancocho".
El sancocho es un plato tradicional y rústico derivado de la cocina española. Se compone de trozos grandes de carne y verduras cocinados en un caldo. Es fácil de preparar porque sólo requiere cortar la carne y las verduras y añadirlo a la olla junto los condimentos y hierbas. Es una comida completa y nutritiva servida en un solo plato.

Hay varias versiones de sancocho en la comida latinoamericana, pero la versión que le voy a dar aquí es la puertorriqueña porque es la receta de mi abuela.

Pollo Guisado Dominicano
Sopa de Mondongo Paisa Colombiana
Olla de Carne de Costa Rica

Ingredientes

    3/4 – 1 libra de carne de res (masa)
    6 tazas de agua
    1-2 Cdas. sal o al gusto
    2 dientes de ajo picados
    1 cebolla pequeña picada
    1 ají dulce picado o pimiento habanero
    1/2 pimiento verde picado
    1 tomate picado
    2 hojas de recao (culantro) (Alternativa: cilantrillo)
    1-2 mazorcas de maíz (picadas 4 rodajas)
    Pelar y cortar las siguientes verduras en trozos de 2 pulgadas:
    1/2 libra yautía
    1/4 libra de batatas mameyas o blancas (o combinación)
    1/4 libra de calabaza
    1/4 libra de papas
    1/4 libra de ñame
    1 plátano verde
    1 plátano maduro (amarillo)
    1/4 taza de salsa de tomate

    Prep Time: 25 minutes
    Cook Time: 60 minutes

    Total Time: 85 minutes
    Yield: Rinde 4

Preparation

En una olla grande, hierva el agua con 1 / 2 cucharada de sal. Agregue a la olla el ajo, la cebolla, ají dulce, pimiento verde, tomate y las rebanadas de mazorcas de maíz junto con las hojas de recao y la carne. Cocine con la olla destapada y deje hervir durante unos 15 minutos. Luego agregue los demás ingredientes (verduras, salsa de tomate y sal). Mezcle bien y cocine a fuego alto hasta que hierva.

Plato Fuerte la Fritada

Fritada de Chancho.
 Con este post me despido de Cumbayá, un pueblito encantador donde hemos vivido los últimos cuatro años y medio. Años muy felices, con la casa siempre llena de amigos y familia que venían de visita, amigos de mi hijo mayor que estudiaban en la Universidad San Francisco. Música y comida se conjugaron para recibirlos siempre con los brazos abiertos. A los buenos tiempos, a los amigos que nos acogieron con tanto cariño, a esta tierra linda, va dedicada esta fritada de chancho, uno de los platos mas ricos y emblemáticos de la zona. La que exhiben en cada pueblito, al pie de la carretera, puesta en enormes fuentes enlozadas y que sus entusiastas vendedores salen a ofrecer mientras uno pasa.



Entre la pena de dejar este hermoso lugar, con sus montañas y volcanes, su cielo azul y su clima, el contraste de lo silvestre y lo estructural y  la alegría de regresar a nuestro hogar, Guayaquil, donde está la familia y también los amigos, hice este criollísimo plato.



La fritada, la cual ya preparo con conocimiento de causa, al igual que el locro, es más fácil de hacer de lo que parece y es menos frita de lo que suena. Una preparación típica de la Sierra, pero que también la encontramos en el resto del país y que de acuerdo a la región cambia de guarniciones. Acá lo típico es acompañarla de papas cocidas, maduro frito, mote hervido, choclo serrano, ají de tomate de árbol, encurtido de cebolla, chulpi y aguacate. Es un plato que me encanta, porque aparte de gustarme todos los ingredientes que lleva, me fascina la combinación de lo dulce, ácido, picante y salado. Realmente es una maravilla de la gastronomía ecuatoriana.
Ingredientes

1,200 Kg de carne de chancho con algunos huesitos y siempre con grasa*

1 cebolla colorada

1 rama de cebolla blanca

4 dientes de ajo

1-1/2 cdta de comino molido

1/2 cdta de pimienta molida

Sal al gusto

2 tazas de agua

1 cerveza rubia

1 paila mediana



*En el supermercado venden las bandejas con el corte para fritada.


Preparación

    Cortar la carne en dados medianos (sin retirar la grasa), la cebolla colorada en cuatro partes, la rama de cebolla en tres partes y poner todo dentro de la paila, agregar los condimentos y el agua.
    Dejar cocinar, revolviendo de vez en cuando, hasta que se evapore el agua. Aquí viene el segundo tipo de cocción, donde el chancho se terminará de cocinar en su propia grasa. Una vez que se haya derretido la grasa y esté bien cocido, se retiran los restos de cebolla y ajo, para que no se pongan amargos.
    Ahora si, agregar la cerveza, revolver bien, dejar que se evapore y está lista la deliciosa fritada! Notaron cómo cambió la carne a un color dorado?


Guarnición

Papitas cocidas

Mote cocido

Choclo cocido

Maduro entero frito

Chulpi o tostado

Encurtido de tomate con cebolla

Platos Fuertes de la comida Negra

Platos Fuertes.
El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre loEl aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
s saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.



El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/comida-afro-valle-chota-apetecida.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com
El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

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El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

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El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

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El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/comida-afro-valle-chota-apetecida.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

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El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

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El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

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miércoles, 7 de diciembre de 2016

La Comida Negra y sus delicias

Comida Negra .
Sabemos y conocemos que la sasón negra es una delicia para todos los paladares y sabemos tambien que a todos encanta aqui te mostrare una de las delicias negras:

Uno de los platos más tradicionales de Ecuador es el cariucho (del quechua cari-, que significa hombre, y -ucho, que equivale a ají), que incluye entre sus ingredientes principales maíz y patatas con un filete de carne, bien de pollo o de res, cocinados a la parrilla. Una vez preparado, a este plato se le añade salsa de maní y ensalada de la huerta.
Otro plato popular a nivel histórico son los llapingachos, también originario de la región andina central de Ecuador y el sur de Colombia. Es uno de los platos más representativos de la comida afroecuatoriana. Se trata de una especie de tortillas de forma redondeada hechas de papas o yucas cocidas y, posteriormente, aplastadas.
Además, pueden comerse acompañados de chorizos, arroz, aguacate, lechuga, carne asada, huevo frito, cebolla… También es un plato popular en Ipiales (Colombia), donde se sirve con fritada, es decir, carne de cerdo frita.

Llapingachos típicos de Ecuador 

Mi Comida Preferioda"Fritada"
Mi comida preferida es la fritada por que tiene un sabor muy exquisito es tan deliciosa tiene un olor y sabor muy atrayente y me encanta su contextura y precsentacion al momento de servir hace las personas que la provamos quedemos no solo encantados sino que enbrujados