Platos Fuertes.
El aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre loEl aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
s saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.

El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en
Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/comida-afro-valle-chota-apetecida.html.
Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y
haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este
contenido. ElComercio.com
El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
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Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
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Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
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Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
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Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y
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contenido. ElComercio.comEl aroma de la menestra de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con arroz y chuleta, seduce. Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi. “Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios, de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra. Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario: Comida Afrochoteña. Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN). Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y abuelas, relata Anabela Suárez. Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios. En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en el valle del Chota. También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros. La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir, productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura. Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como papaya, guayaba... que florecen en el Chota. Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también emprendieron desde este año. Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad. La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero, propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en
Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
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de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
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Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
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Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
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de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
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Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
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Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
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Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
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Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
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emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
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La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
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Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
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“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
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sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
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Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
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En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
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populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
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Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
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“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
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de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
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sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
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En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
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Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
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emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
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“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
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Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
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En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
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Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
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Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
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La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
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contenido. ElComercio.com
El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en
Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/comida-afro-valle-chota-apetecida.html.
Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y
haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este
contenido. ElComercio.com
El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en
Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/comida-afro-valle-chota-apetecida.html.
Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y
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El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en
Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
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Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y
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El aroma de la menestra
de guandul (variedad de fréjol), que escapa de un plato humeante con
arroz y chuleta, seduce.
Este menú es uno de los platos emblemáticos de la cocina afroecuatoriana
del valle del Chota, que enlaza a las provincias de Imbabura y Carchi.
“Nuestra comida se prepara con la yuca, el camote, el plátano y los
granos que se cultivan en nuestras chacras”. Así explica Olga Palacios,
de 33 años, presidenta de la Asociación Aroma Caliente, que se creó en
la comunidad de El Juncal, perteneciente al cantón Ibarra.
Esta organización, integrada por 20 mujeres, presentó el recetario:
Comida Afrochoteña.
Es una investigación sobre los saberes culinarios de esta zona cálida
del país, que contó con la colaboración de Médicos del Mundo, una
organización de España y la Universidad Técnica del Norte (UTN).
Con estas recetas queremos que las nuevas generaciones, no solo de afros
sino de todo el país, conozcan las comidas de nuestras madres y
abuelas, relata Anabela Suárez.
Ella también integra la asociación, que hizo la recopilación de la
información gastronómica durante tres meses. Suárez explica, entre
risas, que aprendió los “toques” secretos de su madre Ismeria Palacios.
En el texto de 40 páginas se explican los ingredientes y la manera de
preparar las sopas, platos principales, dulces y bebidas. Entre los más
populares están los caldos de Picadillo y la Mano’e mono. El primero se
elabora con un plátano verde pequeño, picado en cuadritos, que crece en
el valle del Chota.
También se utilizan arveja seca, col, zanahoria, entre otros.
La Mano’e mono, en cambio, tiene camote, fréjol tierno, col… Es decir,
productos del frío andino y subtropical que se cultivan en Imbabura.
Al menú se suman postres, coladas y dulces preparados con frutas como
papaya, guayaba... que florecen en el Chota.
Olga Palacios está convencida que estos manjares típicos serán uno de
los ganchos en el proyecto de turismo comunitario, que también
emprendieron desde este año.
Por lo pronto, en El Juncal varias familias acondicionaron sus casas
para acoger a turistas. Tienen 15 plazas de capacidad.
La comida afrochoteña gana fama en la región. Bolívar Guerrero,
propietario de la Hostería Ecológica Santuario del Agua, situada en
Lita, entre Imbabura y Esmeraldas, por ejemplo, está interesado en
tender vínculos con las emprendedoras de El Juncal.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/actualidad/comida-afro-valle-chota-apetecida.html.
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